El traductor

Aquella tarde Uglu Virtanen traducía las obras completas de un filósofo extranjero. En uno de los volúmenes, exploró una idea chocante. Se podía dar por verdadero lo evidente. Se podía considerar evidente lo que era claro y distinto. Para Uglu Virtanen esta idea era oscura y confusa. Intentó reducirla a ideas más simples que arrojaran claridad y distinción. No tuvo éxito. Finalmente, concluyó que la idea se oponía a sí misma. Por eso, la aceptó.