Clausura de amor

Una monja come despacio un potito.
Los albañiles retiran el andamio al altar.
La superiora echa números.
Despediría, en nombre de, por obra de, a muchas.
Ya no por dentaduras ni por capillas.
No están en el convento para el retiro.
El potito es amor trituradito.
Pastas y mazapanes, muchas pastas y mazapanes.
Hay que comercializar tanto amor.
Vivimos una era sexualizada.
Falta esa clausura de amor.
Es un nicho.