Un dulce asco

Mitad de un camino olvidado,
mitad de un otoño para olvidar.
Un coche
—con alerón, pero sin publicidad—
derrapa en el Atlántico más próximo.
Nos empapamos.
El olvido se redondea,
pero te iluminas.
Aunque no te sigo,
caen las primeras risas del otoño,
unas que, de olvidadas,
no habían existido nunca.
Y el Atlántico era más lodo.
Y tu luz.
Y las antinieblas traseras embarradas.
El otoño se redondea.
Un dulce asco,
supongo.
«Pero mantengamos la amistad»,
me veo proponiendo
y asientes y me abrazas.
Y quedo calado por otro tipo de barro.
Un dulce asco.
A veces, no sé por qué hablo.
A veces, no sé por qué me cubro de asco.

La excusa valiente

«Lo siento», dices,
y sonrío
pues lo dices
sin sentirlo
y, desde luego, no soy quién
para que sientas
nada.
No tengo por qué reprocharte
que la aurora austral
se dé en el sur.
Calma,
no, nada, no.
No tengo por qué reprocharte
que tus reproches
no me los dirijas a mí.
Bueno,
un café rápido.
No tengo por qué reprocharte
que la excusa valiente
la sientas en otro cuerpo.
Quizá,
será cierto, ya no sonrío tanto.

En un restaurante de los caros

Aunque continuaste con naturalidad,
una sorpresa saltó por tus ojos.
Tu ceño, en un no visto, a medio fruncir.
Escuchaste mis tripas.
Las escuchaste
y no fueron las tripas
sino el instinto
lo que, por un suspiro, te incomodó.
En el siguiente suspiro, el mío,
noté tu incomodidad
y me inquieté.
El camarero trajo la carta de postres.
Habían sido dos suspiros,
pero parecían tempestades.
No pedimos nada.
Aceptamos, eso sí, unos chupitos.
Pusieron un licor de la casa.
En realidad, el restaurante no era tan caro.
No dejamos propina.

Las canas no son para luchar

Era joven,
con alguna cana precoz,
pero todavía joven.
Luché,
como si me fuese la vida,
que me iba.
Me dejé la piel.
No tanto por un sueño,
yo no tenía sueños.
Costó, me costó.
Las canas invadieron mi barba,
incluso mis fosas nasales.
Ahí tiré mi juventud,
pero lo logré.
Sin embargo, lo logrado no me llenó
y pasé al otro extremo.
Más calvo que cano,
quedé vacío.
Si hubiese tenido un solo sueño.
Si hubiese luchado por él.