De crujido y oportunidad

Revuelves y revuelves
unos cereales menos crujientes.
No haber hecho tantas cosas antes
nos brinda la oportunidad
de hacerlas por primera vez.
Atacas, por fin, la primera cucharada.
Haberlas hecho antes
es la mejor excusa
para redescubrirlas
o, cuando procede,
para evitarlas.
Te da la risa y escupes el azúcar.
Te dejo de decir obviedades.
Revuelvo y revuelvo
mis cereales.

Todo fachada

Hay decoración, pero no hay arquitectura.
Tengo mundo interior, pero soy todo fachada.
Mi género literario es una exclamación en una cuenta de autoayuda,
pero su literata no aceptó mi amistad
y no pude beber de su erudición, su erupción, su eructo.
La cinematografía es el porno.
Hay babosas que bajan escaleras mojadas.
La expresión pictórica es el porno.
Hay babosas que son pisadas.
El porno no es tan porno.
Yo no suelto baba.
La música es una hoja que se hace trizas al salvarla del suelo.
Yo no tengo que salvar nada.

Clausura de amor

Una monja come despacio un potito.
Los albañiles retiran el andamio al altar.
La superiora echa números.
Despediría, en nombre de, por obra de, a muchas.
Ya no por dentaduras ni por capillas.
No están en el convento para el retiro.
El potito es amor trituradito.
Pastas y mazapanes, muchas pastas y mazapanes.
Hay que comercializar tanto amor.
Vivimos una era sexualizada.
Falta esa clausura de amor.
Es un nicho.