El bibliotecario

Aquel día Ernesto Julca malinterpretó su contrato laboral. Por un gazapo de traducción, en vez de bibliotecario, ejerció como librero. Al cobrar por los libros, Ernesto Julca trajo los beneficios económicos al ayuntamiento y a la vez, desencadenó una ola de incultura que sacudió el vecindario.

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