El padre

Derecha, izquierda, derecha, pausa. A veces, sin darse cuenta, Uglu Virtanen marca tres pasos y detiene el cuarto tiempo. Uglu Virtanen es un traductor que calla tres lenguas. Domina una cuarta, el latín, para sus oraciones. No pide. No ruega. No suplica. Sólo se distrae. La repetición solemne es buena. En otro caso, imaginaría. Pensaría mucho. Recordaría todo. Su espalda, debilitada por algo más que la vejez, no podría con semejante carga. Izquierda, derecha, izquierda, pausa. Siempre que Uglu Virtanen sale a la calle, se cruza con su único hijo. En la fila del supermercado, frente a los escaparates o bajo las sombras del parque. En todos los lugares, su hijo. El psiquiatra, que también es su hijo, ha de tener razón. Cualquier otra hipótesis desafiaría las leyes de la muerte.

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