El friolero

Aquel día cierto desconocido notó un bálsamo gélido. El frío acariciaba sus mejillas, mordía sus labios y agarraba sus gónadas. El desconocido se arropó con premura. La pasión fue sofocada. El desconocido prefería dormir a fornicar. El hielo lo aceptó, quedó mudo y se fue.

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