El pescador

Aquel día Ernesto Julca pescaba mientras farfullaba sobre la ambición. La comparaba con una balsa desequilibrada por tener a todos sus tripulantes apiñados en la proa. Ahí pretenderás que sean dinámicos y corran a la popa. La embarcación volverá a tambalearse. Entonces desearás que sean perezosos y permanezcan quietos. El bote se hundirá. Las aspiraciones calibradas se resumirían indudablemente en una barca vacía. He ahí la pretensión razonable.

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