El pastor

Aquel día Ernesto Julca estaba pastoreando cuando asomó una manada de lobos. Ipso facto bajó a mendigar ayuda al pueblo más próximo. Los lugareños acordaron auxiliar a Ernesto Julca. Cuando llegaron, el rastro ovino se confundía con la sangre. Ernesto Julca asimiló una valiosa lección. A partir del feroz suceso, se ayudaría a sí mismo sin que mediara misericordia ajena.

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