El cocinero

Aquel día Ernesto Julca armonizaba los fogones del restaurante más distinguido y original. Como no había patatas, laminaba zanahorias. Al carecer de sal, espolvoreó azúcar de caña. Dado que desconocía el manejo de la sartén, horneó su receta. Así fue como Ernesto Julca obtuvo una subvención para la innovación de las patatas fritas.

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