El aviador

Aquel día cierto desconocido sobrevolaba una estampida de corceles. Se frotó los ojos. Sobre la alfombra, caballitos de madera. La avioneta era de papel. Repostaba virutas vegetales. A su paso, efluvios de celulosa. La fachada era de arcilla, pero la intrepidez del aviador era la imaginación del pequeño desconocido. Un trasto que de mayor quería ser piloto. Un piloto que hoy querría ser aquel crío.

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