El relojero

Aquel día un anciano se despistó al armar los engranajes de su reloj. Sin pretenderlo, hizo que las manecillas giraran al revés. Cuando se lo puso, su tiempo se invirtió. Las felicidades pasadas regresaron. Las viejas cicatrices se volvieron secuelas vivas. Aquel anciano escrutó un doble filo llamado recuerdo.

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