El reencuentro

Morrisons, en el Centro Merrion, era un típico supermercado inglés. Las máquinas de pago automático sustituían a las cajeras. Las lentejas se escondían en el pasillo de productos exóticos. Rodeado de descuentos, tropecé con el pasado. Derramé las bolsas ante su belleza. Por megafonía, promocionaron unos lácteos. No nos movimos. Los reponedores irrumpieron, ella se marchó y yo recogí las legumbres caídas.

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