El extraordinario

Aquel día Uglu Virtanen dedujo que estaba siendo observado. La noche era un bicho con muchos ojos. Ante su mirada, escenificaba comportamientos aceptados. Evitaba, dentro de lo posible, desnudar sus singularidades. Era una pantomima de difícil ejecución. No resultaba sencillo ser normal cuando uno era extraordinario.

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