Al calor de la familia

Es tarde de Reyes, la cabalgata
edulcora los lamentos paternos.
En el «compro oro» se acepta la plata,
pero se caen los rizos maternos.

Su diadema no contiene más plata
que las canas de la enferma, su madre.
Los cabellos enfermos, vaya lata,
menuda lata, repite su padre.

Ya sin la diadema, compra una caja
de fideos chinos de marca blanca.
Regresa firme, pero cabizbaja.

Se lo cuenta a su padre escuetamente.
Abraza a su madre con tantas ganas.
Su madre sorbe lento, sorbe ausente.

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